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Nairo fuera del laboratorio, por Jimmy Montenegro

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Junio 12 2017, 16:11
Después de disputarse el Critérium Dauphiné, las apuestas para el Tour que comienza en tres semanas, ampliaron la lista de favoritos. Nairo ya no aparece entre los grandes aspirantes.
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Opinión
Fotos: EFE y AFP

Por: Jimmy Montenegro

Para recordarlo hay que entregarse por varios minutos a la búsqueda intensiva, a los videos de la red. Nairo se nota, incluso, más pequeño de lo que se ve hoy. Por momentos es posible dudar que quien baja de esa forma temeraria es él. Es la penúltima etapa del Critérium Dauphiné de 2012 (antes Dauphiné Liberé) con llegada a Morzine después de 167 kilómetros. El colombiano coronó el premio de montaña fuera de categoría a 12 kilómetros de meta y con apenas 10 segundos de ventaja sobre el lote donde figuraban Wiggins, Froome y Porte entre otros. Era su primer año en Europa y pudo ser la graduación en el Movistar con el viejo uniforme donde el blanco dominaba lo que hoy redunda de azul.

El Dauphiné se considera el laboratorio anterior al Tour. Para Nairo nunca pudo ser un punto de referencia porque ese año que ganó la etapa reina en Morzine no corrió el Tour; y en lo sucesivo no volvió a correr el Dauphiné. Distinto a lo que vivieron en las últimas ediciones el ganador de la Gran Boucle en 2012 y Chris Froome en 2013, 2014 y 2016. Ambos ganaron el Tour semanas después de vencer en la legendaria carrera que nació por idea de un periódico de la región. Sólo Lucho Herrera y Martín Ramírez consiguieron para Colombia el título; eran los tiempos donde la relación con el Tour era bien distinta.

En el más emocionante final del Dauphiné de los últimos años quedaron las preguntas de certezas sobre quiénes llegarán a pelear el Tour dentro de tres semanas en Dusserdolf. Richie Porte, quien comenzó el último día de líder y se mostró impecable cuando el pelotón lo descolgó y perdió cerca de minuto y medio, alcanzó a los otros favoritos, pero no a Jakob Fuglsang, ganador de la etapa y vencedor final gracias a la bonificación de la etapa. El danés logró recortar el minuto y quince segundos de desventaja y recogió a favor los 10 segundos en meta. Atrás llegaron Froome, quien llegó agobiado por el verano y su incierto andar en lo poco que ha corrido en 2017, Fabio Aru, fortalecido con su regreso y su rendimiento, el insufrible irlandés Danny Martin y mucho más atrás la debilitada 'Armada española' que no encontró en Valverde ni en Contador rivales para pelear la carrera francesa. 

No hubo semana con más especulaciones y apuestas para el Tour que ésta cuando se corrió el Dauphiné. Inició con las declaraciones de Froome donde mencionaba que Nairo no era su principal rival para su cuarto título debido al desgaste del Giro. Por la misma línea el excampeón mundial Laurent Jalabert insistió que el verdadero líder del Movistar en la carrera más importante del año debía ser Alejandro Valverde.

De acuerdo a los resultados o a las emociones de la semana cambiaron las valorizaciones de todos los aspirantes al Tour. Al final, Richie Porte quedó en el mismo nivel del tricampeón Froome; Fuglsang llegará como la revelación a pesar de no terminar ninguna de las grandes en el top 5; Aru será una incógnita y los españoles animarán apenas con una que otra faena. Ni hablar de Nairo al que han borrado algunos diarios de sus pronósticos.

En menos de tres semanas serán las piernas las que hablen en las carreteras francesas y alemanas. Será el Tour con menos montaña de la última década, pero también el de menos kilómetros al reloj. La lista de favoritos, según el criterio del Dauphiné, pasó de un duelo colombo-inglés a un cruce de banderas de Australia, Dinamarca, Italia o Irlanda. Antes que ganarse un lugar entre los máximos aspirantes, Nairo se ha quitado un piano de encima. No será el desconocido que en 2013 corrió su primer Tour, pero él y Movistar deben pensar que no tendrán encima los ojos ni las cámaras desde afuera, ni cargarán con el peso de llevar la carrera o de estar marcados por el resto de equipos desde adentro.

El bajo perfil podría jugar a favor de Nairo, quien llegó al Giro con el fatigante peso en la espalda de ser el máximo favorito. Por más casta de campeón que haya dentro de un deportista será mejor siempre lucirlo en los momentos definitivos o al final de la competencia, no antes de iniciar. Perder el Giro le permitió ganar un lugar lejos de los incómodos y peligrosos asientos que ocupan quienes son coronados por los pronósticos antes de correrse el primer kilómetro.

DeportesRCN.com

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